Existen numerosas noticias falsas sobre la situación actual.


La escalada de la tensión en Oriente Medio, tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la posterior respuesta iraní lanzando misiles a varias bases estadounidenses, ha sorprendido a gallegos que se hallaban en la zona por trabajo, turismo o por ser su residencia habitual. La incertidumbre y las dificultades para regresar definieron esos días para muchos de ellos.

Entre los que experimentaron la crisis de cerca se encuentra Fernando, un gallego de 40 años que estaba allí cuando ocurrió el conflicto. Después de varios intentos para reorganizar su regreso, finalmente logró volver a A Coruña el pasado viernes, y asegura que, a pesar de la tensión, la situación en el lugar no era tan drástica como algunos medios informaron.

«Hay una situación de calma tensa, pero de mucha tranquilidad»

Fernando enfrentó una verdadera odisea para regresar a A Coruña, no tanto por el peligro de la situación, sino por la incertidumbre. Comenta que la vida cotidiana seguía con relativa normalidad, a pesar de la inquietud que generaban las alertas. «Desde dentro hay una situación de calma tensa, pero de mucha tranquilidad. La gente vive normalmente, los supermercados funcionan bien… todo marcha», relata.

Durante los primeros días se implementaron algunas medidas para disminuir la actividad. Muchas empresas adoptaron el teletrabajo y la presencia en las calles se redujo. «Había mucho menos tráfico, las escuelas estaban cerradas. Decidieron adelantar las vacaciones post-Ramadán para minimizar el impacto», cuenta.

Además, algunos servicios operaron de manera limitada al principio, aunque pronto volvieron a la normalidad. «Los bancos solo atendían asuntos urgentes en los primeros días, pero luego todo fue como antes. No hubo ningún desabastecimiento, los restaurantes operaban con normalidad», añade.

Los momentos más tensos llegaban con las alertas sonando en el móvil, «especialmente la primera, la noche del sábado al domingo, cerca de la una de la mañana. En mi caso, estaba durmiendo y el teléfono comenzó a sonar con una sirena», recuerda.

«Los únicos momentos de nervios son cuando recibes un mensaje de alerta de misiles»

Fernando, gallego que ha salido de Dubái

El mensaje era claro: «Atención, misiles en camino, busque refugio y manténgase alejado de las ventanas». En total, asegura que recibieron «aproximadamente cuatro mensajes».

Salir del país resultó más complicado de lo anticipado. Sus primeros intentos no tuvieron éxito. «Intentamos salir el miércoles pero se canceló. El jueves también», explica. Finalmente, el viernes lograron conseguir un billete para volar desde Abu Dabi a El Cairo, aunque la incertidumbre persiguió hasta el último momento.

«Cuando ya estábamos en taxi rumbo a Abu Dabi recibimos otro mensaje de misiles y pensábamos que también se cancelaría el espacio aéreo», nos comenta. Sin embargo, el avión finalmente despegó, aunque con retraso y bajo estrictas medidas de seguridad.

Después de despegar casi dos horas tarde, Fernando voló a El Cairo, luego a Madrid y finalmente regresó a A Coruña.

No obstante, enfatiza que la situación en el terreno no era tan alarmante como parecía desde España. «La mayor preocupación provenía de la familia y amigos aquí, y nosotros estábamos sorprendidos ya que todo estaba muy tranquilo», afirma.

De hecho, algunos de sus compañeros aún permanecen allí y le siguen enviando imágenes de la cotidianidad. «Tengo cuatro compañeros que se han quedado y nos envían vídeos de la tranquilidad en la zona», concluye.

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