La advertencia de la NASA sobre el cometa 3I/ATLAS que tiene a Madrid en estado de alerta.


La Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA estima que anualmente caen a la Tierra alrededor de 17.000 cometas, de los cuales algunos se consideran como «Asteroides Potencialmente Peligrosos» (PHA). Para encajar en esta categoría, deben cumplir con dos criterios esenciales: tener una órbita que se acerque a menos de 7.5 millones de kilómetros de nuestro planeta y un diámetro superior a 150 metros. En este contexto, Asteroid Launcher, una plataforma creada por el ingeniero informático Neal Agarwal, permite observar los posibles efectos de la colisión del cometa 3I/ATLAS en varios lugares del mundo, como Madrid.

«El cometa 3I/ATLAS es el tercer objeto de origen externo a nuestro sistema solar que ha sido identificado hasta ahora. Los astrónomos lo han clasificado como interés interestelar, dado que su órbita no sigue un camino cerrado alrededor del Sol. El telescopio de sondeo Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS, en inglés) ubicado en Río Hurtado, Chile, fue el primero en reportar sus observaciones al Centro de Planetas Menores, el 1 de julio de 2025».

Impacto del cometa 3I/ATLAS contra Madrid

Esta semana, el cometa 3I/Atlas se alineará casi de manera perfecta con la Tierra y el Sol, ofreciendo a la comunidad científica una oportunidad excepcional para explorar sus características y composición.

«Las observaciones antes y después de la alineación brindan una oportunidad sin precedentes, que podría no repetirse en décadas, para caracterizar el albedo (la capacidad de una superficie para reflejar radiación), la estructura y la composición de la materia interestelar», explicó el astrofísico Avi Loeb en un artículo publicado en Medium.

«En contraste con las geometrías habituales de oposición cometaria, que suelen durar horas, 3I/Atlas mantendrá α

Durante la alineación, el cometa 3I/Atlas se encontrará a aproximadamente 3.33 Unidades Astronómicas (UA) del Sol y 2.35 UA de la Tierra. Este objeto interestelar (que se originó fuera de nuestro Sistema Solar) es el tercero descubierto hasta ahora, después de Oumuamua y 2I/Borisov. Una vez que abandone nuestro Sistema Solar, desaparece para siempre.

Características

Los astrónomos aún no tienen certeza sobre el tamaño exacto de 3I/ATLAS, pero, basándose en las observaciones del telescopio espacial Hubble, indican que el diámetro de su núcleo es de al menos 440 metros. Cuando fue descubierto en la órbita de Júpiter, el cometa viajaba a alrededor de 221.000 kilómetros por hora, según la NASA. Desde entonces, atraído por la gravedad del Sol, su velocidad ha aumentado, alcanzando los 246.000 kilómetros por hora en su aproximación más cercana al Sol.

A partir de la velocidad a la que se movía al ingresar al Sistema Solar, los científicos suponen que el cometa proviene de un sistema planetario muy antiguo. Hasta la fecha, se ha detectado una mayor proporción de dióxido de carbono respecto al agua en comparación con los cometas típicos del Sistema Solar, así como gas rico en níquel en comparación con el hierro.

«3I/ATLAS no es solo una ventana a otro sistema solar, sino una ventana al pasado distante, tan antiguo que precede incluso a la formación de nuestra Tierra y nuestro Sol», afirmó Tom Statler, científico principal de la NASA en relación a cuerpos pequeños del Sistema Solar. Aún estamos en proceso de aprendizaje sobre las interrogantes que debemos plantearnos. Esto, por supuesto, representa el proceso científico en acción», añadió Statler.

¿Cuáles serían las consecuencias del impacto?

Si el cometa 3I/ATLAS impactara directamente en la Puerta del Sol, en el centro de Madrid, las consecuencias serían catastróficas. El impacto generaría un cráter de aproximadamente 3,8 kilómetros de diámetro y 439 metros de profundidad, resultando en la eliminación instantánea del corazón de la capital. La Puerta del Sol, junto con barrios como Centro, Salamanca, Chamberí, Arganzuela y Retiro, sería vaporizada en el momento del choque. Solo en el área del cráter, más de 2.000 personas perderían la vida.

La energía liberada equivaldría a 826 megatones de TNT, superando la suma de todas las armas nucleares existentes en el mundo, y la onda expansiva, con un estruendo de 242 decibelios, causaría la muerte de cientos de miles de personas en unos pocos segundos. En un radio de 18 kilómetros, afectando prácticamente toda la ciudad y municipios cercanos como Getafe, Leganés o Alcobendas, muchas personas sufrirían lesiones pulmonares severas; hasta los 24 kilómetros, la mayoría perdería los tímpanos, y hasta los 41 kilómetros, la mayoría de los edificios colapsarían.

El viento, con velocidades que podrían alcanzar hasta 4 km por segundo, arrasaría Madrid y sus alrededores; más de 1,7 millones de personas podrían fallecer debido a este fenómeno. Además, se generaría un terremoto de magnitud 6,4, que provocaría más víctimas y colapsos adicionales. Un impacto de este tipo, en promedio, ocurre una vez cada 30.000 años, pero si ocurriera en el corazón de Madrid, resultaría en la destrucción total de la ciudad.

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