La demolición del restaurante Baobab en Lavapiés avanza a pesar de la suspensión anunciada por Almeida.
Este martes, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, anunció la suspensión provisional del derribo del restaurante senegalés Baobab, ubicado en el barrio de Lavapiés. Sin embargo, al día siguiente, las obras de demolición continuaron en el edificio a pesar de la prohibición municipal.
Según denunció Lucía Lois, concejala de Más Madrid, durante la mañana de este miércoles, varios trabajadores continuaron derribando parte del techo del inmueble. «No importa lo que diga Almeida, en Madrid cada uno hace lo que quiere, porque el beneficio siempre supera la multa«, expresó en Instagram, donde publicó un vídeo que muestra el progreso de las obras.
El Baobab cerró en 2020, tras ser adquirido el edificio por un fondo de inversión que elevó drásticamente el alquiler a los propietarios, lo que llevó al restaurante a cesar su actividad. Si el proyecto avanza, los números 1 y 3 de la calle Cabestreros se convertirán en un hotel cápsula promovido por la empresa inversora Urbex, con capacidad para 280 camas, un restaurante, patio ajardinado y una terraza con spa y mirador en la azotea, orientado al turismo.
«Hoteles, hoteles y más hoteles es lo único que quedará en el distrito Centro, ni vecinos ni comercios locales. Estas son las políticas de abandono del Gobierno de Almeida; las de gentrificación y turistificación, donde unos pocos se enriquecen y el resto tenemos que buscarnos la vida fuera de nuestros barrios», declaró Más Madrid.
Protección por su valor patrimonial
Este martes, el Grupo Municipal Socialista presentó una denuncia ante la Fiscalía Provincial de Medio Ambiente y Urbanismo para frenar el derribo y detener lo que consideran «un atentado patrimonial». El concejal socialista Antonio Giraldo explicó que en el escrito dirigido al Ayuntamiento se alerta de que los edificios podrían ser del siglo XVII, lo que los haría merecedores de algún tipo de protección por sus características arquitectónicas.
Pocas horas más tarde, Almeida confirmó que se comenzaría a «suspender la licencia cautelarmente y, por lo tanto, que no se pueda continuar con la demolición». «Nosotros actuamos de acuerdo con la normativa municipal y urbanística, donde el edificio no tiene protección alguna. Ahora, para aclarar cualquier duda, estamos dispuestos a consultar a la autoridad competente en materia de patrimonio histórico, que es la Comunidad de Madrid«, señaló el alcalde.



