La influencia de los jefes de gabinete y directores de comunicación.


La política es el arte de lo invisible; una partida de ajedrez que convierte las circunstancias en oportunidades; una actividad infinita e inhumana que beneficia a la sociedad; el trabajo de montar y desmontar el decorado cada día; el equilibrio entre el saber hacer y el saber comunicar; entre la paciencia y la expectativa.

En el desarrollo de esta ciencia social, la comunicación tiene un papel crucial: es la herramienta que canaliza las estrategias, el trabajo abstracto y el posicionamiento político hacia sus destinatarios: el pueblo.

Es necesario contar política para la gente, ya que ningún plan o estrategia resistirá el contacto con la realidad del terreno. Sin embargo, la gestión sin un relato se convierte en mera administración, y un relato sin gestión es simplemente propaganda. Por ello, la publicidad política triunfa con ideas claras, pero con intelecto.

El gabinete y los directores de comunicación actúan como retrovisores y prismáticos de un político; son profesionales que realizan su trabajo entre las bambalinas de la política y la actualidad, navegando entre negociaciones y escenarios posibles. Son los asesores que interpretan la realpolitik y la traducen al lenguaje cotidiano. Aquellos que diseñan campañas, marcos, frames, agendas e incluso personalidades.

The War Room

Ivan Redondo marcó un antes y un después en el ámbito de la comunicación política. Elevó la categoría del oficio y aportó independencia a la profesión. Se convirtió en el asesor de referencia del presidente Pedro Sánchez como Director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, un aparato ‘monclovita’ multidisciplinar que ofrece asistencia técnica, informativa y política al jefe del Ejecutivo; un engranaje renovado diseñado por Redondo y su equipo para destacar al Rey en el tablero blanquinegro.

Redondo dejó la Moncloa tras la primera crisis de Gobierno de Sánchez, pero el punto crucial fue la moción de censura del PSOE y Ciudadanos en Murcia, una falla táctica de la que Redondo no estuvo al tanto. El actual ministro Óscar López lo sucedió en el cargo, seguido de Diego Rubio, quien actualmente dirige el Gabinete.

Los tambores electorales resuenan y se dice que Redondo podría estar preparándose para la carrera por las generales de 2027, lo que sería un plebiscito sobre la figura que comenzó a construir casi una década atrás.

Rubio, académico, doctorado e historiador, fue anteriormente director de la Oficina de Prospectiva y Estrategia País y secretario general de Políticas Públicas, Asuntos Europeos y Prospectiva Estratégica en Moncloa.

Hoy, la secretaría de Estado de Comunicación, liderada por Lydia del Canto, es uno de los organismos superiores de la Presidencia del Gobierno encargados de la transparencia informativa del Ejecutivo y la asistencia al Portavoz. Del Canto coordina la política informativa del Gobierno y elabora los criterios para su definición.

Los susurradores de Feijóo

El poder dota de estructura y recursos esenciales para la comunicación y la conexión política. Moncloa ofrece una ventaja comparativa sobre otros partidos políticos, aunque ello no garantiza el éxito ni el fracaso de una estrategia.

El equipo de asesoramiento y comunicación política de Alberto Núñez Feijóo en Génova 13 es más personalista. Marta Valera y Luis de la Matta son los susurradores del líder popular, a quien acompañan desde sus comienzos en Galicia. Valera ha sido asesora, jefa de comunicación y directora de la Presidencia de la Xunta de Galicia, además de diputada, vocal y vicepresidenta de la Comisión para la auditoría de la calidad democrática en la Cámara Baja. Es coautora de los discursos de Feijóo junto a de la Matta, periodista y exmiembro del Consejo de Administración de la CRTVG, la radiotelevisión pública gallega.

De la Matta fue su jefe de prensa en Galicia y ahora dirige la comunicación del Partido Popular. Este spin doctor trabaja en estrecha colaboración con María del Mar Sánchez Sierra, quien es la responsable de la relación con los medios de comunicación y de Proyección e Imagen en Génova 13, manteniendo además una relación profesional con Feijóo desde hace décadas.

Los ‘influencers’ de Vox

En el clic político de la ultraderecha, Manuel Mariscal y Álvaro Zancajo son los responsables de la comunicación. Vox, al igual que el innovador Podemos y el desaparecido Ciudadanos, otorga gran importancia a la transmisión de mensajes a través de las redes sociales. De hecho, las últimas purgas internas en el partido se han llevado a cabo gracias a estos dispositivos.

Mariscal, periodista de formación, es el vicesecretario de comunicación de Vox desde 2019. Además, es diputado y miembro de la Comisión Mixta de control parlamentario de RTVE, habiendo sido también community manager de Esperanza Aguirre.

Los audios publicados por ElPlural.com revelaron cómo, desde la dirección del partido, se maniobraba para “eliminar” Revuelta, una estructura satélite de Vox que habría recaudado más de 100.000 euros alegando ayudar a las víctimas de la DANA en Valencia.

Debemos acabar con esto por la tranquilidad de todos”, decía Mariscal en una de las grabaciones. En otras, mostraba su preocupación por las repercusiones del asunto: “Esta situación nos está llevando a algo malo”. Lejos de considerar la devolución del dinero o su correcta asignación, los interlocutores —entre ellos Mariscal y Arturo Villa, asesor del eurodiputado Jorge Buxadé— discutían estrategias para justificar gastos, evitar impuestos y eliminar Revuelta antes de que el escándalo se hiciera público.

Zancajo fue promovido a coordinador nacional de comunicación de Vox en el otoño de 2024, un cargo que no existía anteriormente. Kiko Méndez-Monasterio, consejero cercano a Abascal, también ha estado realizando funciones de apoyo en la comunicación y propaganda política.

Actualmente, Zancajo ha estado en el centro de atención mediática por combinar su cargo en el partido con un sueldo público de 60.000€ como consejero en Canal Sur, a pesar de que las normas internas del ente lo prohíben.

La Agrupación de Trabajadores de Canal Sur ya ha expresado sus quejas sobre lo que consideran una irregularidad y exige su salida inmediata. Este colectivo, muy crítico con su gestión en los informativos, recurre al reglamento interno de la corporación y solicita su destitución por incompatibilidad si no presenta su dimisión.

El peligro de la incoherencia

En este tablero donde se intersectan estrategia, relato y poder, la comunicación política deja de ser un simple instrumento para transformarse en el verdadero campo de batalla. Los nombres cambian, los equipos se reorganizan y las siglas compiten, pero la lógica permanece: quien domina el relato influencia la percepción y, con ello, la realidad política.

No obstante, casos como el de Zancajo demuestran que no todo se trata de tácticas o narrativas, sino también de coherencia entre el discurso y la acción. Porque, en última instancia, la credibilidad —ese activo etéreo que respalda cualquier proyecto político— no se edifica solo desde los despachos o las campañas, sino en el terreno donde las palabras se enfrentan a los hechos.

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