La justicia frustra el plan de Ayuso y Almeida para evitar la restitución total de las áreas verdes del Palacio de los Deportes | Noticias de Madrid


Pedro Gili es su nombre, y ha estado luchando durante casi 20 años en una batalla desigual: como abogado, ha enfrentado al Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid para que devuelvan las zonas verdes que antaño rodeaban el Palacio de los Deportes regional, en el centro de la capital, con la misma extensión y continuidad que disfrutaban los vecinos antes de que la instalación ardiera en 2001. Gili comenzó trabajando por encargo de una comunidad de residentes, pero cuando sus clientes se cansaron del prolongado litigio, decidió continuar solo. Este lunes, el boletín autonómico publicaba una sentencia del Tribunal Superior de Justicia regional (TSJM) que apoyaba su causa: la propuesta del Ayuntamiento, validada por la Comunidad, no se ajusta al concepto de zona verde de barrio y no ofrece la continuidad de espacios verdes que existía antes de la remodelación del Palacio. El inconveniente es que la Comunidad de Madrid, responsable del edificio, ya ha ejecutado el proyecto, que le costó 347.316,02 euros en 2023. Además, la sentencia no implica que la situación esté resuelta a favor de los vecinos; al contrario.

“Harán otra modificación del plan y, así, podrán seguir mareando la perdiz hasta que la justicia les dé la razón”, comenta una fuente con conocimiento de la normativa urbanística en la capital, quien recuerda también que la justicia ya se había pronunciado anteriormente a favor del recurrente, en relación a versiones previas de la oferta del Ayuntamiento consentidas por la Comunidad. “Deberían reconfigurar el Palacio”, añade sobre los aproximadamente 3.854 metros cuadrados de zonas verdes perdidas con la nueva disposición del edificio. “Si ya hemos visto tres cambios del plan (sin tocar el Palacio), todo indica que presentarán otro, y otro, hasta que algún juez lo apruebe”, continúa. Y resalta un aspecto clave: “Recientemente se modificó la planificación y lo que dice respecto a las zonas verdes, lo que probablemente les brinde una solución”.

No es una simple suposición. Cualquier nueva propuesta del equipo de Martínez-Almeida llegará bajo ese nuevo marco. Y allí podría incluirse su modificación, que en la última ocasión implicaba ampliar el espacio de zonas verdes y de uso deportivo, según su versión.

¿Cuál es el obstáculo hasta que se alcance ese momento? Que “la propuesta no se ajusta a lo que exige la normativa”, según señala la sentencia que anula el acuerdo de 2024 del Consejo de Gobierno de la Comunidad que aprobó la Modificación Puntual del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid para el área del Palacio de Deportes. Y añade que “no es posible aceptar la alegación del Ayuntamiento de que todas las áreas constituyen una continuidad de zona verde rodeando el Palacio de Deportes (…) porque lo que se contempla en la propuesta es la diferenciación de zonas, sin cohesión alguna y sin que el esparcimiento o recreo del ciudadano pueda ser continúo y evidente”,

El TSJM también sostiene que “resulta imposible” que en varias áreas afectadas “se recupere espacio para los peatones”. El tribunal añade que “resulta contradictorio calificar como zona verde (…) la zona de acceso al edificio (el Palacio) que debe cumplir con las condiciones de seguridad y evacuación (…) por lo que difícilmente podría destinarse al acondicionamiento vegetal destinado a la defensa ambiental, al descanso de los peatones y al acompañamiento del viario”.

Y por todo ello “las áreas propuestas carecen de las condiciones necesarias para ser consideradas como zona verde de barrio (…) lo que nos lleva a estimar el recurso”.

El abogado Gili, experto en urbanismo, prefiere evitar cualquier tipo de protagonismo. Su trabajo se basa en un profundo conocimiento de la normativa. Su criterio ha sido respaldado por informes periciales tanto en el tribunal como fuera de él. Por ejemplo, el informe sobre el impacto ambiental de una de las obras que se llevó a cabo para intentar restituir las zonas verdes perdidas deja claro que su ausencia para acoger la nueva forma del Palacio implica dejar sin resolver “las necesidades más básicas de estancia y esparcimiento al aire libre de la población del barrio”, “incrementando el efecto isla de calor”, o “empeorando la calidad del aire en aspectos como la humedad relativa, la fijación de CO₂ y de partículas”.

La victoria de este especialista, no obstante, no es la primera derrota reciente del Ayuntamiento por una modificación puntual del planeamiento urbanístico.

“Estamos asombrados y escandalizados por este nuevo golpe al área de urbanismo del ayuntamiento, uno más”, declara Antonio Giraldo, concejal del PSOE, haciendo referencia a los múltiples fracasos judiciales del equipo de José Luis Martínez-Almeida (PP) relacionados con las cocheras de Cuatro Caminos; los aparcamientos del Bernabéu; el plan de Bulevares Ibiza y Sáinz de Baranda; el de la Avenida del Mediterráneo 3 o el de la Ciudad del Atlético de Madrid.

“Ya lo habíamos advertido”, enfatiza Giraldo sobre el caso del Palacio de los Deportes. “El resultado es una nueva anulación judicial. Nos preguntamos cuál es la seguridad jurídica en esta ciudad”, lamenta. Y concluye: “Todo es un desastre. Con este panorama, el delegado (Borja Carabante) debería asumir responsabilidades políticas. No puede ser que todo se anule por defectos de forma y de fondo, y que actúe como si nada pasara”.

Esto es lo que se argumenta en el Ayuntamiento de Madrid. “Ahora se va a estudiar la compatibilidad de la sentencia y buscar alternativas, los pasos a seguir desde el punto de vista urbanístico”, informa un portavoz municipal.

Así complementa la respuesta de la Comunidad de Madrid a la postura municipal. “La Comunidad de Madrid verifica el cumplimiento de la legislación autonómica, que la modificación del plan general cumple; lo que es distinto es el cumplimiento de los requisitos que el Ayuntamiento se autoimpone a través de ordenanzas”, explica un portavoz. Y añade: “No se cumple, no con la legislación autonómica, sino con el plan general y la ordenanza municipal de protección del medio ambiente urbano, en lo que respecta al concepto de zona verde de barrio”.

Todo comenzó con un soplete: era 2001, y un operario trabajaba en el techo del antiguo Palacio cuando la llama se encendió. El incendio consumió el edificio y lo dejó en ruinas, generando una espectacular humareda visible desde casi cualquier punto de la ciudad. El nuevo Palacio, que costó más de 100 millones, resultó ser más moderno, más ambicioso y más grande. En el proceso, se eliminaron zonas verdes, un cambio que sigue pendiente de compensación más de 20 años después, gracias a la perseverancia de un abogado.

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