Los costos de la vivienda son desorbitados


El desafío habitacional no es exclusivo de España. La dificultad para acceder tanto a la compra como al alquiler es una inquietud global que también afecta al otro lado del océano. En Nueva York, los precios de la vivienda son «una locura».

Así de contundente se expresa Susana, una gallega que lleva 11 años viviendo en la ciudad por motivos laborales. Se desempeña como neurocientífica y está completamente establecida en Nueva York: allí vive con su esposo y sus tres hijos de 19, 16 y 14 años.

«Los precios en Nueva York son una exageración»

Susana llegó a Nueva York en 2014 tras vivir en Madrid, Londres, Boston y Phoenix, entre otros lugares del mundo. En Estados Unidos encontró el amor y, desde hace ya 11 años, se trasladó a la ciudad que nunca duerme para continuar su labor como investigadora.

Reconoce que Nueva York ofrece muchas oportunidades (y no solo laborales). Sin embargo, no es una ciudad para todos, y uno de los mayores inconvenientes es el precio de la vivienda.

«Es una locura», afirma con firmeza en una entrevista telefónica con este medio. «El otro día escuché que Nueva York es la ciudad más cara de Estados Unidos. No lo he verificado, pero debe ser cierto y, si no es la verdad absoluta, está cerca», lamenta.

«Los precios aquí son una exageración», continúa, antes de añadir: «No solo para comprar una vivienda, sino también para alquilar un piso». «Comento los precios con personas de España y quedan atónitos; no pueden creerlo».

«Pides un par de pizzas para casa y te plantas en los 100 dólares»

Susana (56 años), gallega viviendo en Nueva York

Asimismo, el precio de la cesta básica y las salidas también es un tema a tener en cuenta. «Pides un par de pizzas para casa y, sumando impuestos y el servicio a domicilio, te plantas en los 100 dólares. Es realmente exagerado».

Como madre de tres hijos, Susana y su esposo también enfrentan el costo de las escuelas infantiles, un gasto que no todos pueden asumir en Estados Unidos. «Cuando teníamos a los tres en guarderías en Phoenix, podíamos gastar la mitad de nuestro sueldo solo en eso«, destaca.

No recuerda la cifra exacta, pero menciona que con su hija en una guardería subvencionada en Nueva York, pagaban 1.000 dólares al mes, es decir, alrededor de 858 euros.

Una ciudad con muchas oportunidades

En cuanto a su vida en la ciudad, Susana afirma que el ritmo es mucho más acelerado, no solo en el ámbito laboral y profesional, sino también en el ocio. «En Nueva York hay tantas oportunidades para divertirse, espectáculos… Aún estoy descubriendo museos que no sabía que existían».

Al otro lado del teléfono, Susana confiesa que la primera vez que visitó la ciudad se sintió «un poco asustada». Comenta que su día a día en el laboratorio es similar al de cualquier otro en España, pero lo verdaderamente distinto comienza al cruzar esa puerta.

«La primera vez que visité Nueva York me resultó un poco complicado manejarme con soltura en inglés«, recuerda. «Me expresaba mejor de lo que entendía. La gente, al ver que podía hablar, me hablaba muy rápido, y ahí me costaba entender».

Ahora ya se siente parte de la ciudad, y sus hijos continúan aprendiendo español. «Al mayor lo consideraría bilingüe; el del medio entiende muy bien, pero habla menos, y la pequeña se está esforzando más, aunque le cuesta tanto hablar como entender».

En este sentido, Susana menciona que los tres han participado en el programa ALCE (Aulas de Lengua y Cultura Española), iniciativa del Ministerio de Educación dirigida a niños españoles, «ya que mis hijos tienen doble nacionalidad», con clases que fomentan la comunidad y el conocimiento de las tradiciones, entre otros aspectos.

Start typing and press Enter to search