Los lazos de ‘Los Pocholos’ llegan a los recortes de las leyes LGTBI+ en Madrid | LGTBIQ+


Las leyes LGTBI+ de Madrid se aprobaron en 2016. Estas consistían en dos normativas: una orientada a combatir la discriminación del colectivo en general y otra específica para personas trans e intersex. Fue el Partido Popular, bajo el liderazgo de Cristina Cifuentes, quien llevó a cabo esta iniciativa. La actual presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, ya era diputada y, al igual que la mayoría del PP, respaldó una de las leyes y, con su abstención, facilitó la aprobación de la otra. No obstante, a finales de 2023, Díaz Ayuso, que había recién alcanzado la mayoría absoluta en la asamblea madrileña, propuso recortar esta legislación. Mónica Lavín, diputada que ingresó al parlamento en las elecciones de ese año y que actuaba como portavoz de Familia y Asuntos Sociales, fue la encargada de defender el recorte de derechos. Lavín formaba parte de Los Pocholos, un grupo de jóvenes treintañeros que rendía homenaje a Antonio Castillo Algarra, quien los introdujo en la política junto a Ayuso, y que abandonaron en bloque las instituciones madrileñas hace dos semanas.

Los Pocholos han sido parte del equipo que ha promovido los cambios en Educación y Cultura. Asumimos que también han tenido algo que ver con la reducción de las normas LGTBI+”, señaló la diputada Marisa Escalante (Más Madrid). Ella fue la primera en mencionarlos en la Asamblea ante el grupo del PP. Este apodo le fue otorgado por los conservadores. Al mencionarlo en el parlamento regional, los representantes del PP se quedaron en silencio: “Los diputados del PP suelen burlarse durante mis intervenciones. Sin embargo, ese día permanecieron callados y algo inquietos”, recuerda Escalante. “La verdad es que no sabemos qué tan lejos ha podido llegar su influencia”, agrega. Desde el PP nacional, por su parte, derivan el asunto a la delegación madrileña de los conservadores, quienes no han respondido a las consultas de este periódico.

De los tres diputados y dos directores generales que dimitieron en el PP madrileño ―sin contar al consejero de Educación Emilio Viciana, cuyo cese provocó la salida de Los Pocholos―, Mónica Lavín es considerada la más cercana a Algarra. “Desde la primera vez que nos miramos, supimos que estábamos hechos el uno para el otro. Y desde entonces, no nos hemos separado”, relataba el propio mentor sobre su relación con su pupila, según una exalumna de la academia donde el dramaturgo captaba y adoctrinaba a sus seguidores. “Lavín era una joven”, agrega esta fuente que prefiere permanecer en el anonimato.

En sus opiniones, además de una visión romantizada de la historia de España, de nostalgia con matices reaccionarios, y alabanzas a la libertad, Algarra critica la “ideología de género” y manifiesta lgtbifobia. “El homosexual es un ser monstruoso: en esta época de manipulación del lenguaje, aclaro que lo opuesto a lo monstruoso no es lo hermoso (cuyo opuesto es lo ‘feo’), sino lo normal”, escribía el líder de Los Pocholos en 2019.

Este texto fue recomendado por Díaz Ayuso: “Leer 100%”, “para reflexionar”, publicó en sus redes sociales en ese entonces la actual presidenta. Algarra no oculta su homosexualidad. Ha tenido ―o tiene― una pareja masculina: “Se llamaba ―o se llama― Alberto. No tenía un cargo específico en la academia [de Algarra], pero colaboraba dando clases para oposiciones de alto rango”, afirma un ex trabajador del centro del dramaturgo. Sin embargo, el dramaturgo reniega de la lucha LGTBI+, considerándola “colectivista”. Además, muestra transfobia. Sus seguidores también. “La ley trans de Madrid responde a quienes han sufrido excesos ideológicos”, justificaba Lavín el ataque a la legislación.

“Una persona homosexual que escribe un artículo calificando la homosexualidad de monstruosidad evidencia que no es feliz”, señala la diputada regional Carla Antonelli (Más Madrid). “Es alguien con homofobia claramente interiorizada; un amargado al que le perturba la felicidad ajena. No me sorprendería que estuviese implicado en el intento de derogación de las leyes trans y LGTBI+. Considera que Lavín, que era parte de su secta, fue la responsable de defender esos recortes legislativos”, profundiza la también senadora, la primera mujer trans en ocupar dicho cargo, así como el de diputada.

Antonelli ha confrontado en la Asamblea de Madrid “con todos los Pocholos que había en el PP» ―Pablo Posse (portavoz de Educación), Carlota Pasarón (portavoz de Juventud), Emilio Viciana (consejero de Educación)―, especialmente con Lavín. “Yo la llamaba la Anita Bryant madrileña”, refiere en alusión a la activista reaccionaria estadounidense de finales de los setenta y principios de los ochenta. “Le advertí que pasaría a la historia por su transfobia”.

“Lo que están promoviendo no es solo odio, es el germen de un genocidio y un exterminio por género. No vamos a volver a los márgenes”, le increpó Antonelli a Lavín en febrero de 2025, durante el debate sobre el recorte en la ley trans regional. Las reformas que proponía el PP madrileño para esa ley obligaban a los menores trans a presentar un informe médico favorable para iniciar la terapia de confirmación de género; eliminaban la inversión de la carga de la prueba, que impide al acusado de discriminar a una persona trans demostrar su inocencia; y derogaban el derecho a la autodeterminación de género. También se eliminaban parte de las atenciones a las personas trans en centros educativos o en la Administración y desaparecían también partes del articulado relacionado con los delitos de odio.

La reforma de la otra ley madrileña contra la lgtbifobia estaba en consonancia con lo mencionado. Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez llevó la norma al Tribunal Constitucional, que dio la razón al Ejecutivo central, y el PP de Madrid rebajó las modificaciones.

“Es curioso porque muchas de las leyes impulsadas por el pocholismo no las presentaba el Gobierno de Ayuso, sino el Grupo parlamentario popular, lo que evitaba que pasaran una serie de controles”, señala el diputado socialista Santi Rivero, quien describe como “chapuzas” muchas de sus propuestas. “¿Hasta qué punto Ayuso, que provenía de un partido que aprobó las leyes LGTBI+ de la región, cambia tanto su postura debido a la influencia de un hombre homosexual que se siente resentido incluso consigo mismo?”, se pregunta Rivero.

Para el socialista, “todos los diputados de la bancada del PP son cómplices de lo que han hecho [Los Pocholos] porque han aceptado, aplaudido y vitoreado a Mónica Lavín mientras denigraba a las personas trans en la Asamblea”. Y añade: “Han estado contaminando con su ideología ultra áreas fundamentales para los niños trans en las escuelas, para la atención a las personas LGTBI+ en la Comunidad, además de fomentar lo que denominan la batalla cultural. Ahora, ¿van a derogar las leyes que este individuo ha promovido? Porque su legado sigue presente”.

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