Los nuevos aranceles se implementan al 10%, a pesar de que Trump había prometido un 15% | Internacional
Los recientes aranceles estadounidenses ya han entrado en vigencia. Los gravámenes aprobados por el presidente Donald Trump para superar el revés del Tribunal Supremo comenzaron a aplicarse un minuto después de la medianoche del 24 de febrero. Los aranceles aplican una tasa del 10% a las importaciones, aunque el mandatario republicano había afirmado el sábado por la mañana que sería del 15%, en una corrección que pone de manifiesto la improvisación de la Casa Blanca en este tema.
Se establece un “recargo temporal a las importaciones para abordar problemas fundamentales de pagos internacionales, emitido de conformidad con la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que impone un arancel ad valorem adicional del 10% sobre los artículos importados de cada país por un periodo de 150 días, a menos que estén específicamente exentos», indica la orden publicada este lunes por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.
La respuesta de la Casa Blanca a la sentencia del Supremo ha generado incertidumbre y confusión en las relaciones comerciales de Estados Unidos con sus socios. El Tribunal Supremo dictó un fallo el pasado viernes en el que consideró inconstitucionales los aranceles recíprocos aprobados por Trump el 2 de abril porque el Ejecutivo invocó la ley de poderes de emergencia (IEEPA) para evitar el control del Congreso.
El inquilino del Despacho Oval reaccionó con enojo. Criticó y descalificó a los magistrados del Tribunal Supremo que votaron en contra de los aranceles y anunció de inmediato que restablecería el muro arancelario con un nuevo gravamen del 10%, invocando la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite establecer gravámenes a las importaciones en caso de “graves problemas de pagos internacionales”. Menos de 24 horas después, en otro acto de improvisación, corrigió y especificó a través de su red social Truth que los aranceles serían del 15%.
Este martes está previsto que Trump pronuncie su discurso sobre el estado de la Unión en el Capitolio. Se espera que haga referencia a la situación arancelaria. Las empresas importadoras anhelan claridad para saber con qué condiciones deberán operar. Esperan que el mandatario emita una nueva Orden Presidencial que aclare la situación sobre el nivel de las tasas.
En cualquier caso, la incertidumbre persistirá porque la sentencia del Supremo obliga a la Casa Blanca a someterse al control del Congreso. Los nuevos aranceles deben ser validados por la Cámara de Representantes y el Senado en un plazo de 150 días o quedarán anulados. Ambas cámaras ya han rechazado los aranceles de Canadá. Los demócratas han advertido que no apoyarán la medida, especialmente considerando que afecta a los hogares y empresas estadounidenses, como ha evidenciado un reciente informe de la Reserva Federal de Nueva York. Además, muchos legisladores republicanos se han manifestado en contra de los aranceles, y otros empiezan a verlos con preocupación en un año electoral. Este otoño se celebran las elecciones de medio término, y los congresistas están preocupados por el impacto que la asequibilidad está teniendo en sus electores.
La percepción de que los aranceles no podrán superar el escrutinio del Congreso alimenta las dudas sobre la principal política económica de Trump. Los principales socios comerciales, como Europa o China, están solicitando claridad y pidiendo renegociar los acuerdos.



