Madrid reacciona ante Sánchez: “Óscar Puente es paciente de un hospital público administrado por Quirón” | Noticias de Madrid
Los intercambios de críticas entre Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso han tenido este miércoles un nuevo capítulo en el que, como es habitual, ha quedado al margen Alberto Núñez Feijoo, líder del PP y de la oposición. El presidente del Gobierno ha denunciado desde el Congreso las privatizaciones y el deterioro de los servicios públicos por parte de la derecha, señalando específicamente a un grupo hospitalario, Quirón, que ha recibido 5.000 millones de euros desde que Ayuso ocupa el cargo.
La mención no es casual. El pareja de Ayuso, Alberto González Amador, tiene como principal socio a Quirónprevención, una de las filiales del grupo. “Han transformado Madrid en un casino en el que Quirón siempre gana y los ciudadanos siempre pierden”, afirmó Sánchez durante su discurso. Ayuso no respondió en un evento de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), pero sí lo hizo el portavoz de su Gobierno, Miguel Ángel García Martín, en la rueda de prensa posterior al Consejo del Gobierno regional.
“El presidente Sánchez no ha transferido absolutamente nada a la Comunidad de Madrid, ni de su bolsillo, ni del Gobierno. Solo faltaba que los madrileños pagaran impuestos y no se hicieran esas transferencias”, dijo García Martín. (Sánchez recordó que Madrid ha recibido casi 130.000 millones de euros en transferencias de la Administración General del Estado durante los últimos siete años). A continuación, se refirió a algo que Telemadrid informó hace unos días. Según esa información, el ministro de Transporte del Gobierno central, Óscar Puente, asistió a una cita médica en el hospital Rey Juan Carlos, que es gestionado por el grupo al que está vinculado González Amador. “Es usuario de la sanidad pública madrileña y también de un hospital de titularidad pública, aunque gestionado por el Grupo Quirón”, indicó el portavoz.
La Comunidad de Madrid destina a la educación y sanidad concertadas más del doble de fondos públicos que la media nacional, aunque un informe de Comisiones Obreras sostiene que el gasto del Ejecutivo en relación con su PIB es un 7,4% inferior al promedio. Sánchez parece haber comenzado a hacer campaña para las próximas elecciones en Andalucía, Castilla y León y Extremadura, y en el Congreso ha querido subrayar que su Gobierno de coalición prioriza los servicios públicos, a diferencia del PP, que opta por un modelo mixto. Para rebatir el enfoque del presidente, el Gobierno regional ha enviado un argumentario indicando que seis de los diez mejores hospitales están en Madrid y que presentan el menor tiempo de espera para intervenciones quirúrgicas (sin embargo, las listas de espera médicas han crecido un 64% desde que Ayuso asumió la presidencia).
En Madrid tampoco ha sido bien recibida la entrevista de Sánchez en EL PAÍS. En esta, el presidente defiende que el fiscal general, Álvaro García Ortiz, quien es examinado esta semana en el Tribunal Supremo por haber filtrado un correo donde el abogado del novio de Ayuso admitía dos delitos fiscales, no debe enfrentarse a cargos. “El fiscal general es inocente, y más aún tras lo visto en el juicio”, expresó el presidente. El PP ha interpretado esto como una injerencia y una falta de respeto a la separación de poderes. García Martín fue más allá al afirmar que esta es la manera en que Sánchez se prepara para su “indulto” en caso de una condena.
En este juicio, aunque su pareja no está en el banco de los acusados, Ayuso tiene mucho que perder. Su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, admitió haber distorsionado información para dar a entender que era la fiscalía la que proponía un acuerdo a Amador y luego lo retiraba, cuando en realidad era al revés. La presidenta de la Comunidad considera que todo el caso es en realidad un ataque hacia ella y que permite al Gobierno hacer oposición a la oposición. Este enfrentamiento directo con el presidente del Gobierno, sin embargo, la posiciona en público como una alternativa a Sánchez, diferente a la de Núñez Feijoo, aunque por ahora no hay señales de que el líder del partido esté en una situación política débil.



