Moncloa se alista para enfrentar su primer gran revés en el Parlamento: «Contamos con el respaldo social»
El Gobierno se enfrenta este miércoles en el Congreso de los Diputados a la primera votación crucial del nuevo periodo político, y lo hace nuevamente sin suficientes apoyos, por lo que en La Moncloa ya se preparan para una derrota que consideran muy probable. Esta votación se refiere al proyecto de reducción de la jornada laboral a 37,5 horas, una iniciativa que la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, presenta como la más importante de la legislatura, a pesar de contar con el rechazo claro del PP, Vox y Junts, que acumulan 177 diputados.
En el último pleno de julio, la vicepresidenta optó por no someterlo a votación debido a la falta de apoyos, y nada indica que esta vez obtendrá los necesarios: las circunstancias siguen igual. De hecho, el debate y la votación de este miércoles se llevan a cabo porque así lo han determinado la mayoría que el pasado martes estuvieron presente en la Junta de Portavoces del Congreso, ya que UPN inclinó la balanza al cumplir con el turno rotatorio del Grupo Mixto.
Por lo tanto, el Gobierno da por hecho que la opción más probable es perder la votación, y tanto en Moncloa como en el Ministerio de Trabajo ya elaboran argumentos para transformar el posible fracaso en una oportunidad de atacar a la oposición. «Estamos haciendo pedagogía«, afirman en La Moncloa: «Llevarlo al Congreso aunque sea para perder es ponerlo en el centro de atención. De repente, los españoles se preguntarán: ‘¿qué cosa más rara? ¿están votando para reducir las horas de trabajo y hay quien se opone? Esto no me parece bien, ¿por qué no puedo trabajar menos y ganar lo mismo?‘. Así se abre el debate, contribuyendo a ello. Al final, el Gobierno se coloca del lado del ciudadano y de la mayoría social».
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En el Ministerio de Trabajo expresan su optimismo, reconocen que no tienen los apoyos y aseguran que continuarán negociando «hasta el último momento», ya que tanto el PP como Vox y Junts persisten en su negativa. «Hemos estado negociando durante todo el verano, y en julio ya anunciamos que se presentaría en septiembre. No se puede retrasar más, hay doce millones y medio de personas esperando. Esta norma afecta a un gran número de personas», afirman, convencidos de que el tiempo les dará la razón.
De hecho, aunque todas las expectativas están puestas en Junts, en Trabajo no quieren ignorar al PP, al que llaman a la responsabilidad sobre esta medida: «Se pone demasiado énfasis en lo que haga Junts, pero el PP cuenta con 137 diputados y sus votantes desean la reducción de la jornada laboral. De Vox no esperamos nada ni les solicitaremos nada, pero el PP tiene una responsabilidad con sus votantes». La vicepresidenta asegura que ha invitado al PP a negociar en numerosas ocasiones.
«España enfrenta un problema de productividad y absentismo laboral»
A pesar de la insistencia de la vicepresidenta, el PP se mantiene firmemente en contra de la reducción de la jornada laboral. «Nuestro modelo es claro», explican. «España tiene un problema de productividad y absentismo laboral. Las jornadas se negocian entre los agentes sociales y no las impone el Gobierno. Siempre ha sido así y así está estipulado en todos los convenios colectivos. Nada menos que obligar a un autónomo que tiene dos empleados o a una pequeña empresa, o a un bar o cafetería, a que reduzcan legalmente la jornada, porque eso implicará pérdida de empleos o cierre«. La propuesta del PP incluye jornadas flexibles y un banco de horas «para conciliar», subrayan, «va en contra de la estabilidad de los puestos de trabajo y la viabilidad de los pequeños negocios y autónomos».
Así, la única alternativa depende de Junts, que tampoco parece dispuesta a colaborar. En Trabajo insisten en que la vicepresidenta mantiene diálogo personal con Carles Puigdemont y mencionan su encuentro en Bélgica. Sin embargo, este domingo, el secretario general de Junts, Jordi Turull, afirmó que no tiene constancia de contactos entre ambos respecto a la jornada laboral. «No tengo conocimiento de que Yolanda Díaz haya hablado con el presidente Puigdemont. Por lo tanto, me sorprende que diga eso», manifestó Turull, quien no obstante no desmiente los contactos de Míriam Nogueras, portavoz parlamentaria de Junts, con el Gobierno.

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En el hipotético caso de que Junts decidiera abstenerse, el Gobierno tampoco tendría garantizado el triunfo en la votación. En ese escenario, necesitaría el apoyo de todos sus socios para superar los 171 votos que suman PP, Vox y UPN, lo que hace relevante la presencia en el hemiciclo del exministro socialista de Transportes, José Luis Ábalos, añadiendo un nuevo elemento a la sesión del miércoles.
Si finalmente el Congreso rechaza este miércoles el proyecto emblemático de Yolanda Díaz, la vicepresidenta asegura que el Gobierno seguirá adelante con el proceso: preparará un nuevo proyecto, lo aprobará en Consejo de Ministros y volverá a intentarlo en el Parlamento. «Lo volveremos a llevar. Mi paciencia es infinita, llevo casi dos años,» afirma, consciente de que su propuesta puede fracasar e iniciar un nuevo periodo político de la misma forma que terminó el anterior.
El Gobierno se enfrenta este miércoles en el Congreso de los Diputados a la primera votación crucial del nuevo periodo político, y lo hace nuevamente sin suficientes apoyos, por lo que en La Moncloa ya se preparan para una derrota que consideran muy probable. Esta votación se refiere al proyecto de reducción de la jornada laboral a 37,5 horas, una iniciativa que la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, presenta como la más importante de la legislatura, a pesar de contar con el rechazo claro del PP, Vox y Junts, que acumulan 177 diputados.


