Mónica García provoca conmoción en el MIR y ya ha sido criticada.
A la ministra de Sanidad se le está haciendo prolongado su mandato en el Ministerio de Sanidad. Tras unas navidades casi ausente, Mónica García inicia este 2026 en su punto más crítico, atrapada en un Gobierno acosado por escándalos de corrupción, reprobada por el Senado, critica por los consejeros de Salud autonómicos, con una nueva gran huelga de médicos a las puertas de su ministerio, y enfrentando una creciente oposición interna dentro de su propio partido, Sumar, que no la considera como la candidata ideal para competir nuevamente contra Isabel Díaz Ayuso en Madrid, ya que la ven como una clara perdedora.
El último escándalo en Sanidad está relacionado con el MIR, mientras los hospitales de toda España se colapsaban por la gripe y ella estaba de vacaciones. El proceso actual ha estado marcado por irregularidades de todo tipo, resultado de un caos y una desorganización sin precedentes en la historia reciente de la Formación Sanitaria Especializada (FSE), según lo denuncian las principales organizaciones de facultativos y los involucrados. El futuro de 30.000 aspirantes está en incertidumbre. ¿Qué ha sucedido? Un compendio de lo que ha sido la gestión de García al frente del Ministerio, un caos: la dimisión colectiva de los comités destinados a redactar las preguntas del examen, el nombramiento de comisiones antes de que se aprobaran las listas definitivas, el retraso en la contratación de la empresa encargada de gestionarlas, su publicación también tardía, errores masivos… Un desorden que solo se puede comparar con el fracaso en la gestión de Sanidad en los únicos territorios donde tiene competencia directa: Ceuta y Melilla, a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), cuyos contratos durante la pandemia García aún no ha investigado.



