Oriol Cardona conquista la primera medalla de oro para España en Juegos Olímpicos de invierno desde 1972 al triunfar en el esprint de skimo | Deportes


Llegó al gran día como uno de los máximos favoritos y no ha defraudado. El catalán Oriol Cardona (Banyoles, 31 años), dominador absoluto de los dos últimos Mundiales, 2023 y 2025, ha logrado este jueves la medalla de oro olímpica en el esprint del skimo o esquí de montaña, modalidad en la que España se ha consolidado como potencia internacional.

Finalmente. 54 años de espera se han desvanecido en un efímero momento, en poco más de dos minutos y medio. Cardona ha llevado a casa el segundo oro español en la historia de los Juegos de invierno, confirmando su favoritismo y sin ceder ante la considerable presión que lo rodeaba. Han pasado 54 años desde que Paquito Fernández Ochoa se coronó en el eslalon de Sapporo 1972 hasta el monumental logro de este jueves del esquiador de montaña de Banyoles, que comenzó siguiendo los pasos de su padre Joan, campeón de España de skimo en 1995, y de su hermano Nil, amante también del trail running.

Oriol Cardona es oro tras superar una final en la que no cometió ningún error (2m34s03), a diferencia de sus rivales, que se desvanecieron en una serie de errores que los alejaron del triunfo. A su lado en el podio, el ruso Nikita Filippov se llevó la plata (2m35s55; compitiendo sin bandera como atleta neutro), mientras que el francés Thibault Anselmet consiguió la medalla de bronce (2m36s34).

Estoy abrumado, esto es increíble”, expresó Cardona tras la competencia en declaraciones a RTVE, aún en medio de la ventisca de Bormio. “Tenía muchas ganas de librarme de esta presión… ¡Y todo salió bien! Me sentía genial y al llegar a la meta… fue una sensación que me dejó sin palabras”.

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El esquiador de montaña catalán, Oriol Cardona, celebra la medalla de oro que trae a España

Oriol Cardona se lleva las manos a la cabeza, momentos antes de cruzar la meta.
Foto: ANNA SZILAGYI (EFE) | Vídeo: epv

A pesar de ello, Oriol empezó mucho más lento de lo esperado, sin encontrar su ritmo al acercarse al embudo de los rombos. Había entrenado específicamente la velocidad en las salidas estas últimas semanas, pero al llegar el momento, no pudo cumplir con la fase inicial de su estrategia. Esta vez, más que nunca, el catalán necesitaba tomar distancia para evitar problemas durante las transiciones y anticiparse a cualquier fallo de su material. A mitad de prueba, seguía estancado.

Con las semifinales y una nevada de tintes épicos, densa y húmeda, saltaron todas las alarmas en la delegación española, particularmente en la categoría masculina: Oriol Cardona y Ot Ferrer lograron clasificarse para la final pese a un evidente problema con su material (que comparten patrocinio), que, aunque no les impidió avanzar, sí les acercó al borde de un ataque de nervios. Minutos antes, la eslovaca Marianna Jagercikova, la atleta más veterana de la prueba a sus 40 años, brillaba en la cabeza de su semifinal cuando tuvo que desabrocharse los esquís de la mochila y ponérselos en los pies: no consiguió hacerlo, tardó una eternidad, quedó última y quedó fuera de la final. Llevaba el mismo material que Oriol y Ot. La nieve húmeda se acumulaba en el cepo delantero de la fijación, imposibilitando que los dos ganchos metálicos de los laterales se insertaran en las ranuras de la suela de la bota. El muelle se bloqueaba, impidiendo el cierre.

Una desagradable pesadilla que puede oscurecer el verdadero valor de esta competición. Es una muestra de lo alejado que está el modelo olímpico de esprint de la esencia del esquí de montaña.

Pero llegó el tramo de escalones y Cardona voló. Detrás de él, el ruso Filippov y el suizo Kistler patinaban sobre los listones de madera mientras Cardona evitaba pisarlos, logrando a ratos absorber los escalones de dos en dos. Las botas de skimo, que pesan apenas medio kilo cada una, no llevan suela para reducir gramos. Son solo una carcasa de carbono con un botín minimalista. Con ese equipamiento, pisar la madera, como ya se observó en las clasificatorias, garantizaba un resbalón. A pesar de algún inconveniente, Cardona logró colocarse los esquís, teniendo suficiente margen para no sucumbir a la presión de la transición. El descenso, fácil y ancho, sin giros pronunciados, también le favoreció, dado que el tipo de tablas que utiliza es magnífico para subir, pero algo complicado para bajar, aunque fue diseñado específicamente para el trazado de Bormio.

Su medalla no es fruto de la casualidad, sino del trabajo conjunto a lo largo de los años de las federaciones territoriales de montaña (con Cataluña a la cabeza, pero también con la andaluza, la vasca y la madrileña) junto a la federación española (FEDME). Todas las entidades han sabido colaborar de forma coordinada, con anticipación, y bajo un programa de trabajo serio que ahora brilla más que nunca.

En las territoriales, muchos técnicos han dedicado años de esfuerzo sin compensación, solo para ver crecer un deporte que hace apenas 15 años estaba muy por detrás del potencial de los países del arco alpino. En la final, Ot Ferrer, impresionante quinto (2m54s45), consiguió un diploma olímpico a sus 23 años: es la punta de lanza de una generación de jóvenes dispuestos a tomar el relevo de Cardona, quien nunca imaginó ver al ruso Filippov tan cerca. Tampoco habría imaginado la debacle suiza, con Lietha en cuarto lugar y Kistler en el sexto. El francés Thibaut Anselmet, que era considerado el principal rival del español, se llevó el bronce y espera el oro el sábado en la prueba por relevos, donde Oriol Cardona y Ana Alonso confían en mantener su cuento de hadas alcanzando otra medalla. “Veremos qué pasa el sábado”, sonreía Cardona este jueves.

Con el oro en esprint del catalán y el bronce de la andaluza, el medallero español en los Juegos de Invierno llega a siete metales: oro para Paquito Fernández Ochoa (Sapporo 1972, eslalon), bronce para Blanca Fernández Ochoa (Albertville 1992, eslalon), bronce para Regino Hernández (Pyeonchang 2018, snowboard cross), bronce para Javier Fernández (Pyeonchang 2018, patinaje artístico) y plata para Queralt Castellet (Pekín 2022, snowboard halfpipe).

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