Reclamos de vecinos por Tapapiés en Lavapiés.
El festival gastronómico de Tapapiés, uno de los eventos culinarios y musicales más destacados de Lavapiés, vuelve a atraer la atención. Este año, varios residentes del barrio han expresado su preocupación, afirmando que el certamen ha degenerado en un “desmadre”, caracterizado por botellones, ruido y un notable aumento en el consumo de alcohol en la vía pública durante los días de festividad.
El evento, que fusiona tapas de diversas culturas con conciertos gratuitos y pasacalles, ofrece una tapa y un botellín de cerveza por 3,50 euros, lo que cada año atrae a miles de visitantes.
No obstante, los vecinos aseguran que la masificación alrededor de bares y terrazas está creando conflictos de convivencia y una creciente sensación de inseguridad.
Reclamaciones por ruido, suciedad y “turismo de borrachera”
De acuerdo con Manuel Osuna, portavoz de la Asociación Vecinal La Corrala, las calles del barrio se inundan en estos días de personas “bebiendo, orinando y vomitando” cerca de las viviendas, lo que complica el descanso de los residentes. “No invita precisamente a salir a la calle”, expresa Osuna, quien denuncia que el evento ha pasado de ser una fiesta cultural a una aglomeración descontrolada.
El portavoz añade que, aunque el servicio de limpieza del Ayuntamiento de Madrid recoge los desechos tras cada jornada, la cantidad de botellas y latas tiradas representa “un gasto público innecesario”.
Aun así, aclara que los vecinos no están en contra de la celebración del festival, pero creen que resulta inviable que se continúe en plazas como Arturo Barea, Nelson Mandela o Lavapiés, así como en calles como Argumosa o Miguel Servet, donde la concentración de personas es extrema.
“El barrio no es un recinto ferial ni unas fiestas patronales”, enfatiza Osuna, quien advierte que este “turismo de borrachera” no produce empleo estable ni aporta beneficios reales a Lavapiés. “Solo nos deja ruido, suciedad y molestias entre los vecinos”, concluye, según ha informado Europa Press.



