ser la persona de mayor confianza de Pedro Sánchez



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Cuando alguien logra atravesar el complicado proceso para convertirse en la mano derecha o persona más confiable de Pedro Sánchez, en realidad, está iniciando la cuenta atrás para dejar de serlo en poco tiempo. Más pronto de lo que ocurre con otros líderes.

Esto se debe a que al presidente del Gobierno y líder del PSOE no le suelen durar mucho tiempo esas figuras en su círculo de colaboradores más cercanos.

Evidentemente, no todos tienen el mismo destino ni por las mismas razones, pero siempre son reemplazados por Sánchez en un tiempo récord en comparación con otros líderes políticos tanto dentro como fuera de España.

Hay quienes terminan en prisión, quienes asumen nuevos cargos políticos, los que son desechados por el líder y aquellos que se retiran de la política.

La última en dejar de cumplir este rol es María Jesús Montero, que ha dejado de ser su vicepresidenta primera. Fue sacrificada por Sánchez para que primero se convierta en candidata en Andalucía y, tras el 17 de mayo, probablemente, líder de la oposición en esa comunidad.

Un notable sacrificio, forzado, ya que ni siquiera era su deseo.

El último en sumarse a la lista de manos derechas de Sánchez ha sido Carlos Cuerpo, quien en un tiempo récord ha pasado a ser su vicepresidente primero.

Previo a este, el cargo de mano derecha del presidente lo ocupó Nadia Calviño, quien luego fue trasladada al Banco Europeo de Inversiones.

Antes de ella, Carmen Calvo también ocupó esta posición, transitando de vicepresidenta primera a presidenta del Consejo de Estado.

A estos cuatro vicepresidentes primeros se suma Teresa Ribera, quien era de máxima confianza como vicepresidenta y ahora es comisaria europea, también por decisión de Sánchez. Cabe mencionar que todos estos vicepresidentes presentan características muy dispares: hay políticos, técnicos, juristas…

Otros que también han pasado por la calidad de mano derecha de Sánchez en el PSOE son José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Uno de ellos se sentará el lunes por primera vez en el banquillo y fue separado antes de su rol de mano derecha por Sánchez.

Cerdán espera en su pueblo el avance del proceso penal en su contra.

Adriana Lastra también dejó su puesto de mano derecha de Sánchez en el partido. Fue portavoz parlamentaria y responsable de Organización, y ahora es delegada del Gobierno en Asturias, lejos del líder socialista.

Esta insólita tendencia a devorar “manos derechas” con rapidez fue una característica que Sánchez demostró incluso en la oposición. Por ejemplo, su escudero en el PSOE fue César Luena, quien fue apartado de esa función y ahora es eurodiputado.

Por su parte, Juan Manuel Serrano era su persona de mayor confianza y jefe de Gabinete. Fue separado al llegar a la Moncloa y trasladado a Correos.

Desde el cargo de jefe de Gabinete en la Moncloa, que es un lugar de alta confianza para un presidente, han salido sucesivamente Iván Redondo y Óscar López, y hoy ocupa el puesto Diego Rubio. En ocho años han sido tres, y cada uno presenta características muy distintas: un consultor, un político y un docente.

Redondo se ha ido a la actividad privada, y López es ministro, cercano a Sánchez, aunque ya no tan vinculado a él.

Tampoco está con él Paco Salazar, su principal asesor, que fue acusado de acoso sexual.

Félix Bolaños se mantiene cerca de Sánchez y tiene un rol de máxima confianza, actuando como vicepresidente en la práctica, aunque el presidente no le reconoce oficialmente esta condición.

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