Solicitan apoyo para impedir el traslado de un joven con autismo de A Coruña a 175 km: «Desestabiliza su rutina»
Víctor Castro es el hermano de Óscar, un joven coruñés de 23 años que presenta Trastorno del Espectro Autista (TEA). «De los que no se comunican y a veces tienen dificultades para entender, a menudo se comporta de manera desafiante. Tiene el grado III de dependencia (el más elevado) y un 69% de discapacidad», comparte en sus redes sociales. Allí, ha decidido solicitar ayuda para impedir que su hermano sea trasladado a 175 kilómetros de su hogar, a un centro en Ourense.
La familia recibió una carta hace aproximadamente 12 días, enviada por la Consellería de Política Social e Igualdade de la Xunta y firmada por la directora xeral de Persoas con Discapacidade, Begoña Abeijón Fernández. «Es una catástrofe», relata el joven, ya que desde 2021 su hermano tiene plaza en el Centro de Atención a Personas con Discapacidad de As Xubias (CAPD), ubicado cerca de su hogar.
Según la carta, se le ha asignado a Óscar una plaza en el CAPD de Ourense, dado que este nuevo centro cuenta con una unidad especializada para personas con TEA.
«Ese es el justificación del traslado. La realidad es que cuidar de él es complicado: es una persona bastante grande y, a lo largo de su vida, lo han excluido de casi todos los lugares. Por ejemplo, estuvo un año y medio sin escolarizar. Necesita que haya alguien dedicado exclusivamente a él».
El joven menciona que su familia está considerando todas las opciones legales posibles. Al principio, pensábamos que el traslado sería inmediato, pero hemos hablado con personas más informadas y nos han indicado que tenemos un plazo de un mes y 10 días para presentar alegaciones, explica Víctor, quien también señala que se están asesorando con la Fundación Paideia.
El cambio representaría una ruptura con la rutina habitual de Óscar. «A los jóvenes con este tipo de condiciones, lo que realmente les ayuda es mantener su rutina y estar rodeados de personas conocidas», enfatiza. «Llevarlo a Ourense significaría que estaría en un lugar donde no conoce a nadie, mis padres tienen 65 y 70 años y no podrían visitarlo con frecuencia, además, cuando lo hagan, son 4 horas de viaje en coche», denuncia.
«El chico tiene un apego al barrio; mis padres lo visitan 3 veces a la semana —el máximo permitido— cena en casa en los días de visita, lo llaman por su nombre en las cafeterías, la gente lo saluda por la calle y en el bar del puerto siempre le regalan un Kitkat», agrega Víctor.
La situación será evaluada por la Fiscalía
Desde la Consellería de Política Social e Igualdade, aclaran que la asignación de una plaza pública no es obligatoria para el usuario y puede ser rechazada. «En este caso, este joven cuenta con medidas de apoyo, por lo que la Fiscalía deberá evaluar la situación y determinar si acepta la renuncia a esta plaza pública que se le ofrece», explican.
Además, mencionan que el usuario accedió a una plaza pública por primera vez en 2020, mediante la vía de emergencia social, en el CAPD de Sarria. Posteriormente, fue trasladado al CAPD de A Coruña de manera provisional hasta que se encontó una plaza pública específica para autismo, más adecuada a su perfil (autismo y grado 3).
«Durante estos años, se registraron más de 100 incidentes de agresiones a cuidadores, con el riesgo que ello implica tanto para los trabajadores como para los usuarios», indican desde la Consellería.
Así, explican que con la apertura del CAPD de Ourense, que dispone de 20 plazas públicas para personas con autismo, los técnicos consideraron que era más conveniente trasladarlo allí. «A un recurso más seguro y acordado a sus necesidades, priorizando principalmente el bienestar de este joven y también de los usuarios y cuidadores», concluyen.



