Surge PERT, un medicamento experimental versátil que promete abordar la raíz de numerosas enfermedades genéticas | Ciencia
Las curaciones extraordinarias de enfermedades genéticas, logradas a través de la meticulosa modificación del ADN de cada paciente y celebradas con justa razón, son solo excepciones en un panorama trágico. Existen más de 7.000 enfermedades raras documentadas, pero apenas hay tratamientos para un 5%, a pesar de que afectan a más de 300 millones de personas. Un destacado científico, el químico estadounidense David Liu, ha propuesto este miércoles una idea innovadora: una medicina experimental multifuncional que promete tratar la causa de decenas, o incluso cientos, de enfermedades genéticas diferentes. Un único tratamiento con la capacidad de resolver múltiples problemas en miles de pacientes, esa es la propuesta. Su nombre es PERT.
En la actualidad, se requieren años y millones de euros para desarrollar un tratamiento específico de edición genética para una mutación particular en pocas personas. Liu, del Instituto Broad (Cambridge, EE. UU.), sostiene que, a menudo, el verdadero obstáculo no son los avances científicos, que ya existen, sino las regulaciones de las autoridades, los costos de producción y el desafío de comercializar medicamentos que solo son útiles para un pequeño número de pacientes. Las empresas de edición genética enfrentan la desgarradora decisión de cuáles objetivos seguir, lo que equivale a decidir qué pacientes quedarán desatendidos. Tras años de reflexión, Liu ofrece una solución: “La edición genética agnóstica respecto a la enfermedad”.
El ADN se puede comparar con un libro de recetas que indica cómo producir proteínas, las máquinas moleculares que llevan a cabo funciones vitales en un ser vivo. Cada célula interpreta esas instrucciones genéticas para saber qué componentes agregar, hasta que recibe un mensaje final que indica que la receta ha concluido y que la proteína está lista. Sin embargo, errores en el ADN pueden desbaratar este proceso. Aproximadamente un tercio de las enfermedades genéticas son causadas por mutaciones sin sentido, que interrumpen la producción antes de tiempo, originando proteínas dañinas o incompletas.
El equipo de David Liu no busca corregir estas mutaciones individualmente, como es habitual, sino que sugiere hacer modificaciones genéticas avanzadas para que cada célula produzca una molécula que permita que la receta se lea correctamente hasta el final, sin importar la proteína involucrada. Han realizado un primer intento exitoso en cuatro enfermedades congénitas que parecen muy diversas: la de Tay-Sachs, un trastorno neurodegenerativo que provoca la muerte infantil antes de los 4 años; la de Batten, también letal, que causa un deterioro progresivo en las habilidades; la de Niemann-Pick, que ocasiona la acumulación de grasas en el cerebro; y el síndrome de Hurler, que desencadena una serie de complicaciones respiratorias y cardíacas antes de la adolescencia.
Usando el tratamiento PERT, Liu y su equipo han logrado revertir estas enfermedades en células humanas en el laboratorio y, en el caso del síndrome de Hurler, también en ratones. Esto es solo una prueba de concepto, pero su impacto es significativo. “Aún queda mucho trabajo por hacer para concretar el potencial a largo plazo de PERT en beneficio de los pacientes”, explica Liu a EL PAÍS. Los resultados de su investigación se publican hoy en la revista Nature, un referente de la ciencia mundial.
La palabra pert en inglés significa atrevido o descarado, un adjetivo que podría describir la audacia del proyecto; sin embargo, Liu aclara que, en este caso, PERT es solo un acrónimo de “prime editing-mediated readthrough of premature termination codons”. La traducción podría ser “lectura continua mediada por editores de codones de terminación prematuros”, siendo los codones de terminación esas secuencias del ADN que indican el final de la producción de una proteína.
David Liu, californiano de 52 años, recibió en abril el Premio Breakthrough en Ciencias de la Vida, dotado con tres millones de dólares y considerado un precursor del Nobel. No hay muchas dudas de que eventualmente ganará el prestigioso galardón sueco. En 2012, la bioquímica francesa Emmanuelle Charpentier y la química estadounidense Jennifer Doudna se dieron cuenta de que unas tijeras microbianas podían usarse para modificar el ADN humano, resultando en el Nobel de Química. La técnica, conocida como CRISPR, fue extremadamente útil para inactivar un gen de forma dirigida, pero rápidamente se quedó atrás. En 2016, el equipo de David Liu desarrolló los editores de bases, derivados de CRISPR pero más precisos, comparables a un lápiz con goma de borrar que puede eliminar una letra del ADN y reemplazarla. En 2019, Liu anunció una nueva herramienta: la edición de calidad. “Es como un procesador de texto: puedes buscar una secuencia específica [en el ADN] y reemplazarla completamente por otra que desees”, describe él mismo.
Sobre el papel, entre un 20% y un 30% de todas las mutaciones ahora podrían ser tratables
Lluís Montoliu, biotecnólogo
El biotecnólogo Lluís Montoliu no escatima en elogios. “Esto supera el anuncio de una nueva terapia génica. Teóricamente, se estima que entre un 20% y un 30% de todas las mutaciones son ahora tratables, lo cual merece un gran aplauso para David Liu. Este investigador es inagotable en los avances que logra con su equipo en tan corto tiempo”, aplaude Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología en Madrid. Se estima que el 24% de las 200.000 mutaciones causantes de enfermedades son mutaciones sin sentido, como las tratadas con éxito por PERT en el laboratorio.
Las instrucciones presentes en el ADN se transcriben en otro lenguaje genético, el ARN mensajero, que a su vez se traduce en proteínas gracias a otra molécula menor: el ARN de transferencia. El equipo de Liu ha utilizado su técnica de edición de calidad para crear un nuevo ARN de transferencia e integrarlo de forma permanente en el genoma de las células. “De alguna manera, estamos reescribiendo la gramática de la traducción de proteínas para que cuando lleguen esos stops prematuros, no sean el final de la frase, sino que la producción continúe”, celebra Montoliu, vicepresidente de la Asociación para la Investigación Responsable e Innovación en Edición Genética.
“Es una idea brillantísima”, recalca el biotecnólogo español, subrayando el cambio de enfoque. “La terapia génica actual es una terapia de lujo, destinada a muy pocos pacientes y altamente personalizada”, señala. “A pesar de que celebramos cada nueva terapia génica, lo cierto es que al sumar todos los pacientes tratados, solo son unas pocas decenas, y aún estamos lejos de atender a todos los pacientes con enfermedades raras. Se requieren ideas novedosas. Se requieren estrategias innovadoras. Y esto es lo que David Liu nos presenta”, enfatiza Montoliu.
El biólogo Xurde Menéndez Caravia utiliza el editor de bases de David Liu para corregir mutaciones puntuales en el gen LMNA, relacionadas con enfermedades cardíacas. Coincide en calificar la “brillantísima” nueva estrategia. “Es un estudio monumental, que requiere un esfuerzo colosal. No se trata de una técnica que corrija solo una mutación específica, ni siquiera una enfermedad concreta, sino potencialmente todas las enfermedades, o al menos varias, ocasionadas por codones de parada”, reflexiona Menéndez Caravia, del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria, en Santander.
“Habrá que evaluar los efectos a largo plazo, pero en términos generales, esto abre una nueva dimensión en el campo de la edición genética, ya que aborda las enfermedades de manera agnóstica. No importa cuál sea la enfermedad, lo que se busca es superar ese codón de parada prematuro, y este estudio lo logra de manera brillante”, concluye Menéndez Caravia.



