Varios habitantes de Madrid pasan por alto que este pueblo desaparecido es uno de los más antiguos de la ciudad: incluso contaba con tranvía.
El desarrollo de Madrid como capital de España ha llevado a que su influencia se extienda por todo el país, afectando aspectos diversos de la cultura, incluyendo los refranes. Sin embargo, pocos son conscientes de que su tamaño actual se logró mediante la anexión de otras localidades.
Un ejemplo es Canillejas, una de las localidades más antiguas de la región que llegó a tener su propia identidad, alcalde e incluso un tranvía. Curiosamente, fue un municipio independiente con cerca de 7.000 habitantes.
No obstante, en 1950 se convirtió en un barrio tras ser anexado a Madrid. La razón detrás de esto fue la necesidad de que la ciudad se expandiera para albergar una población en constante crecimiento.
El barrio madrileño que fue un pueblo independiente y tenía tranvía
Madrid cuenta con pueblos muy antiguos, pero la antigua villa de Canillejas no se queda atrás. Está documentada desde el siglo XVI, lo que la convierte en uno de los núcleos históricos más antiguos de la Comunidad de Madrid.
Durante siglos, fue un municipio independiente y un señorío laico que incluso dio nombre al marquesado de Canillejas, establecido en 1696 por el rey Carlos II.
Con el paso del tiempo, este municipio mantuvo una vida propia con una estructura administrativa completa, lo que incluía ayuntamiento y alcalde. De hecho, su último regidor fue Pablo Serrano Caballero, quien estuvo al frente del consistorio justo antes de su conversión en barrio.
Además, Canillejas no era simplemente un núcleo rural. Contó con infraestructuras avanzadas para su época, como el tranvía, que conectaba la zona con la capital y facilitaba el movimiento de vecinos, mercancías y trabajadores. Este aspecto refleja la importancia estratégica que llegó a tener en el entorno madrileño.
Por qué Canillejas dejó de ser un pueblo y se convirtió en un barrio madrileño en 1950
El destino de Canillejas cambió a mediados del siglo XX, en pleno auge de expansión de Madrid. El aumento demográfico tras la Guerra Civil y la necesidad de reorganizar el territorio en la posguerra llevaron al régimen franquista a poner en marcha un ambicioso plan urbanístico.
En 1944 se aprobó el Plan General de Ordenación Urbana, conocido como Plan Bidagor, que estableció las bases para transformar Madrid en una gran capital.
En este contexto, el 24 de junio de 1949 se decretó la anexión de Canillejas, que se concretó el 30 de marzo de 1950.
No fue un caso aislado. Entre 1948 y 1954, hasta trece municipios fueron absorbidos por Madrid, como Barajas, Chamartín, Vallecas o Vicálvaro. Como resultado, la ciudad creció de unos 64 km² a más de 600 km².
Esto significa que multiplicó su tamaño por ocho y se consolidó como una gran metrópoli en Europa.
Cómo ha cambiado Canillejas al transformarse en un barrio de Madrid
Tras su anexión, el antiguo término municipal de Canillejas se integró en la ciudad de Madrid y hoy forma parte del distrito de San Blas-Canillejas.
Aunque perdió su estatus administrativo, su nombre no ha desaparecido y sigue muy presente en la memoria colectiva de sus residentes. Sin embargo, hubo que esperar hasta 2012 para que se reconociera en el nombre del distrito.
Este proceso no solo alteró el mapa de Madrid, sino también su estructura social y urbana. Canillejas se ha convertido en un claro ejemplo de cómo la capital incorporó antiguos municipios para transformarse en la gran ciudad que conocemos.



