Visita una cafetería en la estación de Atocha y, después de probar una bebida, denuncia el «más grande atentado gastronómico» por lo que recibió: «Es incomible».


Un desayuno aparentemente sencillo en la cafetería de la estación de Atocha puede transformarse en una experiencia inolvidable, pero no precisamente por las mejores razones. Eso es lo que le ha pasado a Alfonso, conocido como Cocituber, un youtuber y estudiante de un máster en periodismo gastronómico en el renombrado Basque Culinary Center. Él ha calificado su vivencia como “el mayor acto terrorista culinario jamás visto”. Su denuncia pública, compartida en redes, pone de manifiesto lo que considera un abuso evidente: pagó 28,32 euros por un desayuno de calidad muy cuestionable.

Precios desorbitados

El ticket de la cuenta presenta precios que han dejado atónitos a miles de usuarios. Alfonso especifica el costo de cada artículo: una botella de agua caliente por 4 euros, una cerveza por 6,75 euros, “más caro que el billete de tren”, y un zumo de naranja por 4,85 euros. La calidad del desayuno no mejoró: un “muelle” de tortilla congelada por 7,85 euros y un bocadillo de jamón con queso de cabra que, aunque factible, costó 8,75 euros.

La suma de estos productos eleva la cuenta por encima de los 28 euros, una cifra que el joven considera una “estafa”. Ante esta situación, su consejo para otros viajeros ha sido contundente y se ha propagado rápidamente. “Te recomiendo que te traigas el agua y la comida de casa”, dice en su vídeo, una frase que encapsula la frustración de muchos consumidores que enfrentan precios elevados en puntos de transporte.

Te recomiendo que te traigas el agua y la comida de casa

Alfonso O.

Estudiante de periodismo gastronómico en Basque Culinary Center

Calidad y servicio en entredicho

Más allá de los precios, la queja de Alfonso también se centra en la pésima calidad de los productos y el mal estado de las instalaciones. El zumo de naranja estaba “superagrio”, la tortilla era “insuperable” y el pan del bocadillo, “chicloso”. La situación se agravó por el entorno: tuvo que “buscar una mesa lo menos sucia posible” y, para colmo, el aire acondicionado goteaba sobre los clientes. “Encima con goteras, está bonito”, se lamenta.

El mayor acto terrorista culinario jamás visto

Alfonso O.

Estudiante de periodismo gastronómico en Basque Culinary Center

La denuncia de Alfonso ha resaltado una situación que, según él, se debe a la falta de competencia. “No hay otro lugar para comer en Atocha, y pueden poner los precios que les plazca”, reflexiona. Su veredicto final sobre la experiencia es devastador y se resume en dos palabras: “Todo mal”. Su vídeo se convierte en una advertencia para los miles de viajeros que transitan a diario por la principal estación de trenes de Madrid.

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