Vuelve a abrir la ‘Capilla Sixtina del azulejo’
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Madrid vuelve a recibir a Los Gabrieles, una famosa taberna del Barrio de las Letras que reabre sus puertas tras más de 20 años cerrada. Considerada la «Capilla Sixtina del azulejo», su reinauguración el 20 de abril devuelve a la ciudad uno de sus lugares más icónicos.
Durante más de dos décadas, el cierre de este emblemático local suspendió una parte del corazón nocturno del Madrid tradicional. Detrás de sus puertas, donde antes se fusionaban flamenco, tertulias y excesos, solo quedó el eco de tiempos pasados. Un vacío que nunca logró extinguir su leyenda.
Una reapertura ansiada en el Barrio de las Letras
Los Gabrieles se está preparando para su regreso al corazón del Barrio de las Letras. Este histórico local de la calle Echegaray reabrirá el próximo 20 de abril tras más de veinte años cerrado debido a problemas estructurales, marcando la culminación de un extenso proceso de restauración que ha permitido recuperar su esencia original.
«Esto nunca se ha concebido como un negocio convencional. La propiedad lo ha visto como la oportunidad de devolver a Madrid algo que le pertenece», comentó Coke Riera, director general del proyecto, en declaraciones recogidas por El País. El proceso ha involucrado años de investigación y trámites burocráticos antes de intervenir en un espacio considerado irrepetible y de gran valor patrimonial.
Un legado artístico excepcional en Madrid
La verdadera joya de Los Gabrieles radica en sus paredes, adornadas con cerca de 300 metros de azulejería firmada por artistas como Enrique Guijo y Alfonso Romero. Estas piezas, protegidas como Bien de Interés Cultural, amalgaman escenas populares, motivos publicitarios de la época y composiciones artísticas inigualables que han perdurado hasta hoy gracias a un complejo proceso de restauración.
Como relata a EFE, María Teresa Fernández, miembro del Instituto de Estudios Madrileños, estos azulejos representan uno de los conjuntos cerámicos más significativos de España. Entre ellos, sobresalen escenas inspiradas en El Quijote y composiciones singulares como las «esqueletomaquias» del artista Carlos González Ragel, que fueron trasladadas al azulejo desde sus bocetos originales.
De templo del flamenco a referente culinario
Más allá de su riqueza artística, Los Gabrieles ha sido durante décadas un hito del ocio madrileño y santuario del flamenco. Según destacan desde el Instituto de Estudios Madrileños, llegó a ser considerada una «universidad del cante», al punto de que quien no actuaba allí «no era nadie». Pasaron por sus distintos espacios figuras como Federico García Lorca, Ernest Hemingway, Manolete, Ava Gardner, Alfonso XIII, Demi Moore, Pastora Imperio, Pedro Almodóvar y Javier Bardem.
La nueva etapa preserva ese espíritu acogedor, ofreciendo una propuesta culinaria que, según detalló el equipo en El País, fusiona tradición y modernidad. El menú recupera platos icónicos del recetario madrileño —como los callos, guisos de legumbres y la casquería— junto a elaboraciones reinterpretadas, como el pepito de ternera con buey madurado, los minutejos con oreja o una versión modernizada del bocadillo de calamares, buscando actualizar la experiencia sin perder su esencia histórica.
Los garbanzos seguirán siendo uno de los pilares de la casa, aunque ahora se presentan con una mirada más contemporánea.
A esto se suman sus tradicionales garbanzos, reinterpretados en recetas como el guisado con gamo de El Pardo y setas salvajes, en un guiño directo a los orígenes del local —donde «gabrieles» era el término popular para referirse a esta legumbre—. La oferta se completa con una cuidada selección de vinos, con un enfoque en los vinos de Jerez —en línea con la historia del local— y referencias nacionales e internacionales seleccionadas, con la misión de modernizar la experiencia sin sacrificar su esencia histórica.
El regreso de una taberna legendaria al Madrid contemporáneo
Este proyecto, impulsado tras años de restauración por la empresa especializada ECRA, ha requerido un esfuerzo meticuloso para restaurar cada detalle. Durante años, los azulejos permanecieron ocultos entre escombros, hasta que Patrimonio ordenó su conservación, permitiendo así salvar este conjunto único.
Con su reapertura, la ciudad no solo recobra un local, sino también un símbolo de su vida nocturna y cultural. El objetivo, según sus responsables, es que vuelva a ser «casa de artistas», un lugar donde comer, beber y disfrutar, recuperando el espíritu de lo que una vez se conoció como la «taberna más golfa de Madrid».



