Hermanas a pesar de todo en el Teatro Victoria de Madrid.


La obra Hermanas pese a todo se presenta en el Teatro Victoria de Madrid como una comedia que explora, a través del humor, las dinámicas familiares, la salud mental y los lazos afectivos que perduran incluso en medio del conflicto. Con una duración de 75 minutos, esta función ofrece un retrato mordaz y reconocible de la familia moderna.

Protagonizada por Teresa Soria Ruano y Celia Medrano, la obra entrelaza ironía y emoción para abordar temas como el duelo, la maternidad y el temor al crecimiento, siempre manteniendo un tono cercano y accesible para la audiencia.

Una familia imperfecta como punto de partida

Clara parece haber encontrado la vida ideal: estabilidad económica, una casa en las afueras, un matrimonio sólido y un bebé recién nacido. Sin embargo, su mentalidad como analista de riesgos la lleva a plantearse una inquietante cuestión: qué pasaría con su hijo si ella y su pareja faltaran.

La respuesta lógica sería Lena, su hermana mayor. No obstante, la lógica y Lena rara vez se encuentran. Su estilo de vida desordenado y su renuencia a asumir responsabilidades convierten esta opción en un foco constante de tensión entre ambas.

Humor para hablar de salud mental y relaciones disfuncionales

La obra emplea el humor como herramienta para retratar una relación familiar marcada por una infancia complicada. Ambas hermanas crecieron con una madre que sufría de enfermedades mentales no tratadas, una experiencia que dejó profundas huellas en su manera de relacionarse.

A pesar de su intento de romper ciclos y edificar conexiones más saludables, el resultado suele ser torpe, contradictorio y, sobre todo, muy divertido. La risa se manifiesta como una vía de escape y un espejo incómodo de realidades reconocibles.

El duelo como herida abierta

En Hermanas pese a todo, la muerte de la madre actúa como un suceso que separa a Clara y Lena. Cada una enfrenta la pérdida de manera distinta, incapaces de apoyarse mutuamente en el proceso.

A lo largo de la obra, ese duelo no resuelto vuelve a aparecer, funcionando como un catalizador para el reencuentro. Los momentos más dolorosos se equilibran con situaciones cómicas que alivian la tensión sin restar profundidad al conflicto.

Maternidad y miedo al futuro

Clara se ve obligada a lidiar casi simultáneamente con la pérdida de su madre y el nacimiento de su hijo. Esta acumulación de cambios vitales la coloca en una situación de vulnerabilidad emocional, acentuada por la presión de ser madre cerca de los cuarenta y al sentir que vive en un mundo cada vez más incierto.

A ello se suma la constante presencia de una hermana impredecible, que transforma cada intento de control en una batalla perdida.

Crecer sin querer crecer

Lena representa la figura de la eterna adolescente. A las puertas de los cuarenta, se siente atrapada en una huida incesante hacia adelante: nuevos proyectos, viajes improvisados y noches sin fin. Todo parece válido con tal de no enfrentar sus propios miedos.

Sin embargo, el paso del tiempo comienza a hacerse notar, y la obra plantea una pregunta difícil: ¿hasta qué punto es posible seguir evadiéndose de uno mismo sin pagar un precio?

Start typing and press Enter to search