Lo recibí como regalo en Rusia.
Es indiscutible que Roberto Carlos es una leyenda del fútbol. Su nombre evoca potencia, disparos imponentes desde la banda izquierda y una personalidad carismática tanto dentro como fuera del terreno de juego. Pero más allá de goles y trofeos, el exlateral ha vivido anécdotas que parecen sacadas de una película. Una de las más memorables es la de su Bugatti Veyron de lujo, un superdeportivo que recibió como regalo durante su tiempo en el fútbol ruso y que aún causa revuelo.
En 2011, cuando Roberto Carlos formaba parte del Anzhi Makhachkala, un proyecto deportivo peculiar liderado por el multimillonario Suleiman Kerimov, ocurrió uno de esos momentos que marcan la carrera de un futbolista. Para conmemorar su 38 aniversario, Kerimov organizó una cena espectacular en su honor en Moscú. En este evento no solo hubo elogios, risas y recuerdos de su carrera, sino un regalo que sorprendió a todos: un Bugatti Veyron valorado en aproximadamente 2 millones de euros.
Un detalle que asombró al mundo
La entrega del superdeportivo fue un momento digno de los titulares. En un principio, le presentaron una réplica del Bugatti durante la celebración. Sin embargo, al salir del hotel, Roberto Carlos se encontró con el automóvil real estacionado en la entrada, con las llaves listas y preparado para salir a la carretera. Se trataba de un Veyron de edición especial, adornado con carrocería de fibra de carbono y un diseño muy exclusivo, representando velocidad extrema y lujo absoluto.
El gesto del presidente ruso no fue al azar: Kerimov quería expresar su agradecimiento de manera ostentosa por el compromiso del brasileño con el proyecto del Anzhi. Además, buscaba crear una atmósfera de grandeza en un club que aspiraba a competir con los gigantes de Europa. Se dice que prometió que si el equipo lograba conquistar títulos, otros jugadores tendrían la misma oportunidad de recibir coches similares.
El Veyron en la vida de Roberto Carlos
Tras recibir el regalo, no pasó desapercibido que el exmadridista disfrutara de su Veyron en varias ciudades, incluso aparcándolo frente a exclusivos restaurantes en Madrid, donde fue visto con viejas leyendas del club blanco como Zinedine Zidane, Fernando Hierro o Luis Figo.
Hoy, varias décadas después, aquel Bugatti sigue siendo una de las anécdotas más queridas por los aficionados al fútbol y los automóviles. Más allá de sus logros y hazañas en el campo, Roberto Carlos es también el futbolista que, en su cumpleaños, recibió un obsequio que pocos en el mundo pueden presumir: el superdeportivo más rápido y exclusivo de su época, regalado por un presidente de club.



