Peludos empapados en un San Antón lluvioso
Cada 17 de enero, durante la festividad de San Antón, patrón de los animales, se repite la misma escena en diversos lugares de España, con especial énfasis en la Iglesia de San Antón de Madrid. Propietarios de perros, gatos y otras mascotas asisten a la tradicional ceremonia de bendición, llevando a sus animales a pasear como un gesto de afecto y cuidado.
A pesar de que este año la lluvia ha afectado la popular celebración, no ha impedido que cientos de personas y sus mascotas se reúnan en la iglesia de la calle Fuencarral para recibir la bendición del padre Ángel y del equipo pastoral de la parroquia. Este evento forma parte de las festividades en honor al santo, que también incluyen las procesiones y la venta de panecillos.
PUBLICIDAD
La otra cara de San Antón
No obstante, esta festividad contrasta con una realidad mucho menos favorable: el elevado abandono de animales y sus consecuencias en la biodiversidad urbana.
Según el último informe de la Fundación Affinity, publicado el año pasado, en España se rescatan anualmente cerca de 300.000 perros y gatos, un dato que evidencia un problema estructural que excede la mera conmemoración de una fecha en el calendario. El informe ‘Él Nunca Lo Haría’, dado a conocer en 2025, advierte que solo en 2024 se abandonaron más de 173.000 perros y más de 118.000 gatos.
Los motivos son recurrentes cada año. La portavoz de la fundación, Laura Rodríguez, ha comentado a EFE que las camadas no deseadas siguen siendo la razón más común, lo que indica que el control de la reproducción es una de las estrategias fundamentales para disminuir el abandono. En el caso de los perros, el fenómeno se mantiene constante a lo largo del año, mientras que el abandono de gatos se concentra en los meses cálidos, de mayo a octubre, coincidiendo con los periodos de reproducción.
Especies invasoras
Estos números, además, solo abarcan perros y gatos. Si se considerara el abandono de todas las mascotas, el total sería considerablemente mayor. A esto se añade una consecuencia menos evidente pero crucial: muchos de estos animales, una vez abandonados, comienzan a comportarse como especies invasoras en los entornos urbanos.
Desde WWF España, la responsable del programa de especies amenazadas, Laura Moreno, ha señalado que la liberación de animales domésticos tiene efectos directos sobre la fauna silvestre de las ciudades. Cotorras, mapaches, galápagos y colonias de gatos alteran ecosistemas ya vulnerables y desplazan a especies autóctonas que deben adaptarse o desaparecer. En algunos casos, como el de los conejos, se producen densidades inusualmente altas en áreas urbanas debido a la abundancia de alimento y refugio que la actividad humana proporciona.
A pesar de este panorama, las organizaciones que defienden a los animales destacan el valor simbólico de jornadas como San Antón. Según Rodríguez, cualquier celebración que promueva la conciencia sobre la protección de las mascotas y la fauna silvestre ayuda a fortalecer una responsabilidad que no debería limitarse a un solo día, sino extenderse a lo largo de todo el año.



